Ningún sector económico se ha hecho tan indispensable durante la crisis del COVID-19 como el agroalimentario.

El suministro de alimentos frescos ha mantenido su flujo constante, permitiendo que incluso durante las semanas con medidas más estrictas de confinamiento la comida estuviera al alcance de los ciudadanos.

España es reconocida entre sus socios de la Unión por ser “la huerta europea” ya que es el segundo país de la Unión Europea en materia de superficie agrícola, con el 13% de la superficie agraria útil. Asimismo, nuestra agricultura ocupa el segundo puesto en términos de producción, con más de 25.000 millones de euros. Unas cifras que reflejan la relevancia de la agricultura en España.


Calidad con estricta seguridad

El grupo INDALVA en sintonía con su tradicional responsabilidad social y vigilancia de la salud laboral, se ha unido a la iniciativa de la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes, AEFA, para donar un total de 85.824 mascarillas entre los trabajadores del campo que incansablemente realizan la recolección de frutas y verduras en las diferentes zonas productoras de España.

El material donado es totalmente homologado y cumple las exigencias de calidad, protección y seguridad marcadas por el Ministerio de Sanidad.

La distribución de las mascarillas se ha canalizado a través de Cooperativas agroalimentarias de España y sus Federaciones regionales.

Otro detalle por destacar de esta acción es que las mascarillas fueron confeccionadas por la Fundación Laboral de Minusválidos Santa Bárbara. Sus trabajadores son discapacitados físicos, psíquicos y sensoriales que habitualmente cosen vestuario laboral y que, coincidiendo con esta crisis sanitaria, fabrican mascarillas para garantizar el suministro.

Protocolo de seguridad interno

Además de apoyar económicamente la distribución de mascarillas para los trabajadores del agro español, el equipo de prevención de riesgos de la fábrica de INDALVA reaccionó con diligencia y se anticipó a la crisis sanitaria con un estricto protocolo de actuación para velar por la seguridad de todos sus empleados.

Los operadores de planta fueron dotados con los EPI´s necesarios para desarrollar su actividad sin poner en peligro su salud ni la de sus compañeros y familias. Además, el personal de oficinas de fábrica y otras sedes del Grupo, realizaron el trabajo en remoto (teletrabajo) permitiendo el distanciamiento y reduciendo así la movilidad, permitiendo que la actividad laboral se mantuviera y se garantizara el servicio a sus clientes.

Una vez más el grupo INDALVA actuando con responsabilidad, servicio a la comunidad y a sus clientes manteniendo vivos sus valores.